bpf
boletin de pastoral familiar

¡Bienvenido al blog del BPF!
Inicio / Home
Categorías
General (1) Sindicar categoría
"Estamos saliendo" (1) Sindicar categoría
Acontecimientos (3) Sindicar categoría
Ayuda en conflictos familiares (6) Sindicar categoría
Comentario familiar al evangelio (5) Sindicar categoría
Despertar la fe (5) Sindicar categoría
Editorial (7) Sindicar categoría
Educar a los hijos (6) Sindicar categoría
El arte de convivir (5) Sindicar categoría
En el nido vacio (6) Sindicar categoría
En la pérdida de un familiar (1) Sindicar categoría
Encuentros y Jornadas de Familias (4) Sindicar categoría
Los padres y el bautismo (6) Sindicar categoría
Los padres y el Colegio (5) Sindicar categoría
Los Padres y La Primera Comunión (6) Sindicar categoría
Movimientos familiares (4) Sindicar categoría
Noticias, webs y familias (2) Sindicar categoría
Oraciones (7) Sindicar categoría
Promover la familia (1) Sindicar categoría
Ruptura conyugal (3) Sindicar categoría
Vocación al matrimonio (4) Sindicar categoría
Sucríbete gratis
Recibe gratis el Boletín de Pastoral Familiar

http://familia.laiconet.com
BPF suscribete gratis
laiconet
Links de interés
Discursos del Papa en Valencia
Forum familiar
Archivo
Abril 2007 (12)
Febrero 2007 (16)
Diciembre 2006 (1)
Octubre 2006 (3)
Julio 2006 (1)
Mayo 2006 (11)
Marzo 2006 (2)
Calendario
     Marzo 2006  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   
Sindicación
Artículos
Comentarios

Mi Perfil

 

Consejos para mejorar la comunicación con los hijos

Todos sabemos lo complicado que es educar en la sociedad de hoy, donde todo vale, todo está bien y donde todo es fácil de conseguir. Ante esto, lo   difícil es mostrar a nuestros hijos/as   lo contrario, que no todo es válido, que no es bueno darles todo lo que piden (caprichos...), y además, eso que piden no puede ser dicho y hecho. Por ello ponemos los limites, que no significa ser excesivamente autoritarios, sino desarrollar una disciplina eficaz, una buena regla que nuestro/a   hijo/a estará  dispuesto a cumplir, porque lo que quieren ellos es agradarnos .

En esta segunda aportación os queremos presentar algunas ideas y/o consejos básicos a la hora de aplicar límites ya que, a veces, n o nos encontramos preparados para establecerlos; nos falta habilidad para hacerlo; hablamos demasiado, exageramos en la emoción, nos expresamos con poca claridad y con demasiada autoridad… Ahí van:

-         Debemos tener objetividad.

         Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien", "Se bueno", o "no hagas eso". Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe estar hecho. "Habla bajito en la biblioteca"; "Da de comer al perro ahora"; "Agarra mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la relación de complicidad de su hijo.

 

-         Ofrezca opciones.

         En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidades hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de vestirse.¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo?". Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer.

 

-         Sean firmes.

         En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por ejemplo: "Vas a tu habitación ahora" o "¡Para!, los juguetes no son para tirar". Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Porqué no llevas tus juguetes fuera de aquí?"; "Ven a casa ahora, ¿vale?" "Debes hacer las tareas de la escuela ahora" o "Yo realmente deseo que te bañes". Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar hecho", serás mejor cómplice de tu hijo si aplica un firme comando. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

 

-         Acentúa lo positivo.

         Los niños son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el "no" o "para" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grite"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer".

 

-         Se mantengan al margen.

         Cuándo decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

 

         - Explica el porqué.

         Cuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para los otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica el límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento – una conciencia -. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".

 

-         Sugiera una alternativa.

         Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos desaventajado. De este modo, te empeñas en decir "no sé si te gustaría mi pintalabios, pero eso es para los labios y no para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel en cambio". Otro ejemplo sería decir: "No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar después". Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un cambio de expresión más correcto.

 

         - Sea seriamente consistente.

         Una regla puntual para una efectiva puesta al límite es evitar una regla repetitiva. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día a día, aunque estés cansando o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad da dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

 

         - Desaprueba la conducta, no al niño.

         Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir "niño malo" (desaprobación del niño). Deberíamos decir "No muerdas" (Desaprobación de la conducta). En lugar de decir "realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberíamos decir "Estas latas no están para tirar. Deben quedar en el estante del almacén".

 

         - Controla las emociones.

         Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos a sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma, y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina es básicamente enseñar al niño cómo debe de comportarse. No se puede enseñar con eficacia si usted es extremadamente emocional. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es llevar un minuto de calma uno mismo, y después preguntar con calma, "¿qué sucedió aquí?". Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

(Basado en: "Por amor poner limites" por Kerston Kuschik. RBA práctica).

Publicado por Fran y Belén, SC el 5 de Marzo, 2006, 10:40 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com