bpf
boletin de pastoral familiar

¡Bienvenido al blog del BPF!
Inicio / Home
Categorías
General (1) Sindicar categoría
"Estamos saliendo" (1) Sindicar categoría
Acontecimientos (3) Sindicar categoría
Ayuda en conflictos familiares (6) Sindicar categoría
Comentario familiar al evangelio (5) Sindicar categoría
Despertar la fe (5) Sindicar categoría
Editorial (7) Sindicar categoría
Educar a los hijos (6) Sindicar categoría
El arte de convivir (5) Sindicar categoría
En el nido vacio (6) Sindicar categoría
En la pérdida de un familiar (1) Sindicar categoría
Encuentros y Jornadas de Familias (4) Sindicar categoría
Los padres y el bautismo (6) Sindicar categoría
Los padres y el Colegio (5) Sindicar categoría
Los Padres y La Primera Comunión (6) Sindicar categoría
Movimientos familiares (4) Sindicar categoría
Noticias, webs y familias (2) Sindicar categoría
Oraciones (7) Sindicar categoría
Promover la familia (1) Sindicar categoría
Ruptura conyugal (3) Sindicar categoría
Vocación al matrimonio (4) Sindicar categoría
Sucríbete gratis
Recibe gratis el Boletín de Pastoral Familiar

http://familia.laiconet.com
BPF suscribete gratis
laiconet
Links de interés
Discursos del Papa en Valencia
Forum familiar
Archivo
Abril 2007 (12)
Febrero 2007 (16)
Diciembre 2006 (1)
Octubre 2006 (3)
Julio 2006 (1)
Mayo 2006 (11)
Marzo 2006 (2)
Calendario
<<   Mayo 2006  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     
Sindicación
Artículos
Comentarios

Mi Perfil

 

El bautismo:Inicio en el camino de la Fe

Los padres y el bautismo


El Bautismo es el inicio en el camino de la fe. Cuando bautizamos a los niños, nos comprometemos a transmitirles conocimientos relativos a la historia y las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia igual que deberán conocer a Cristóbal Colón, o las normas de tráfico. Pero también adquirimos el compromiso de ayudarles a que, en su libertad, vivan en la confianza y la esperanza en el Señor.

Cuando estoy enfermo y no sé qué me pasa voy a un médico para que me cure. Puedo decir incluso: "Tengo mucha fe en este médico". Pues bien, ¿qué quiero decir con esto?. La respuesta es que reconozco su valía y sus conocimientos, y que en sus manos estaré bien cuidado. Mi intención no es la de aprender medicina y tomar clases de este doctor, sino más bien que espero que sepa qué mal me aqueja y que me diga cuál es el tratamiento, que voy a seguir al pie de la letra porque va en mi beneficio. En fin, es una cuestión de confianza.

Pues bien, el Bautismo que damos a nuestros hijos es, además de su efectiva incorporación a la persona de Jesucristo y a su Iglesia, el inicio en el camino de la fe. En ese camino que nunca se recorre solo, iniciamos a nuestros hijos y les transmitimos nuestra fe, es decir, nuestra confianza en Cristo y nuestra esperanza en Él.

Esta fe tiene 2 facetas o vertientes: por un lado es una serie de conocimientos y datos que alguien nos enseña y que a alguien debemos; y por otra parte este conocimiento no me deja indiferente, sino que es algo que aplico a mi vida y mi persona de forma que me acerque más a la verdad. O como nos enseñan los escolásticos: "conozco y aprendo  para creer" y "creo para conocer la verdad" (intellego ut credam, credo ut intellegam). O lo que es lo mismo no puedo creer y tener fe si no conozco al Señor, y no puedo conocer al Señor, su verdadera faz, si no creo.

Por eso cuando bautizamos a los niños los padres y padrinos nos comprometemos a transmitirles conocimientos relativos a la historia y las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia igual que deberán conocer a Cristóbal Colón, a Julio César o las normas de tráfico. Pero también adquirimos el compromiso de ayudarles a que, en su libertad, apliquen y hagan realidad lo aprendido en su vida, para que vean la Luz y participen de la Verdad. Para que vivan en la confianza y la esperanza en el Señor.

En este camino de fe se muestra también la doble naturaleza de ésta como mérito y como don. Los conocimientos se reciben de alguien pues nadie nace sabiendo, por tanto se nos trasmiten como don. Pero también la fe tiene mérito en sí misma, pues requiere esfuerzo y entrega desde la libertad a esa esperanza y confianza que depositamos en El que cura a los enfermos, da la vista a los ciegos, consuela a los afligidos, hace andar a los cojos, y resucita a los que estaban muertos: Jesús de Nazaret. 

Publicado por Fernando Morote y María Rodríguez, Prebautismal, 3 hijos peq el 21 de Mayo, 2006, 18:45 | Referencias (0)

 

 

Blog alojado en ZoomBlog.com