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Bautismo y Esperanza (II)

 Tras el bautismo hemos iniciado nuestro camino de fe acompañados por padres y padrinos, -que nos transmiten la fe y alimentan la suya haciéndolo. Pero también del Señor y de la Santísima Virgen María que es nuestra madre porque Jesús así lo quiere y nos la regala (por eso también podemos llamarla Mamá, seguro que le gusta mucho).

 Con esta compañía y con la promesa de un trono en el cielo como vimos en el número anterior, caminamos por la vida. ¿Hacia dónde?. ¿Por dónde?.

Sin embargo, otros nos dicen que gracias a que ellos velan por nosotros, nuestra vida se va a desarrollar en libertad y democracia. Nos dicen que no debemos preocuparnos si caemos enfermos hay una Seguridad Social, que nos atenderá.. Nos dicen que cuando no podamos trabajar, nos pagarán. Nos dicen que educarán a nuestros hijos por nosotros sin que nos cueste dinero ni esfuerzo. Nos dicen que la ciencia lo calcula, prevé y predice todo. Nos dicen que el mundo ya está terminado y que funciona por sí solo, con unas reglas que son inherentes al mismo, sin influencia externa, y que sólo nuestra intervención humana “desajusta” tan perfecto mecanismo. Nos dicen que el resultado de nuestra actividad económica (que para la mayoría de nosotros es el resultado de nuestro trabajo diario) no es más que el calentamiento del planeta. Nos dicen que somos los únicos responsables del hambre y la guerra en el mundo, como si el egoísmo y fanatismo de otros no tuviera nada que ver. Nos dicen que no nos preocupemos si vemos injusticias, desigualdades, o mentiras porque lo bueno y lo malo son cosas equivalentes, porque nada es verdad ni mentira, sino lo que a cada uno nos parece que es nuestra “verdad” relativa y particular…

 En fin, nos cargan de miedos, aprensiones, temores, responsabilidades y luego nos dicen que no hemos de preocuparnos de nada porque ya ellos lo hacen por nosotros; y porque, a fin de cuentas, esto es un desastre que no tiene arreglo posible… Nos dicen tantas cosas que matan nuestra esperanza y nos hacen creer que no somos capaces de transfigurar la Creación haciendo de éste un mundo mejor. Así consiguen que nos sintamos perdidos, que no seamos dueños de nuestra propia vida, y que ignoremos que somos co-creadores y colaboradores de Dios en la creación del mundo.

 Sin embargo, gracias al Bautismo, a que hemos nacido del fuego y del Espíritu Santo, no caminamos según ellos quieren, sino por el camino de fe que sigue la Iglesia que nos acompaña en lo cotidiano, concretándose en la presencia de nuestros padres y nuestras familias que comparten y nos transmiten la fe, no como una serie de conocimientos culturales o históricos, sino como comunión de vida con Jesús, el Señor.

 Él mismo nos acompaña siempre, nos espera siempre y nos ama siempre. Y nos dice que somos capaces de ayudarle en la tarea de hacer un mundo mejor, y de traer el reino de los Cielos aquí y ahora. ¿Quién ofrece realmente esperanza?.

 Sabemos que en el camino habrá dificultades, dolor, lágrimas quizá… Pero será Él quien nos guiará, quien nos protegerá y, sobre todo: Sí, sabemos hacia dónde y por dónde caminamos. Jesús, el carpintero de Nazaret, Hijo de Dios vivo, es la respuesta, porque por el Bautismo nos revestimos de Él mismo. Y su trono no es de oro. Es de madera y tiene forma de Cruz.

Publicado por Fernando Morote y María Rodríguez, Prebautismal, esperan 4º el 15 de Diciembre, 2006, 21:24 | Referencias (0)

 

 

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