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No hay amor más grande

Mi amigo lloraba las lágrimas de una depresión profunda cuando la mujer le comunicó que estaba enamorada de otro hombre. Siguió llorando, presa de depresión y abandono. Tuvo que irse de su propio hogar, dejar de vivir con sus dos hijos. Tan pronto como salía de casa, el otro hombre colgaba su albornoz en la percha vacía. Su pena, su rabia y su impotencia fueron enormes.

La otra tarde me contó que uno de sus hijos le había llamado enfadado con su madre porque había estado riñendole y pidiendole que se lo llevara a vivir con él. Por unos instantes rozó el sueño de volver a tener a sus hijos.  Mi amigo contestó: "ve inmediatamente a pedirle perdón a tu madre y no vuelvas a llamarme para algo así", y le envió un mensaje a la misma esposa que le había abandonado en medio de la enfermedad para decirle que no se preocupara, que en cuestión de los hijos, ella siempre contaría con su ayuda.

No hay en esta tierra amor más grande que el de mi amigo.

No hay en esta tierra amor más grande que el de mi amigo.

No hay en esta tierra amor más grande que el de mi amigo.

Publicado por Leticia Garrido, Separada, aninadora grupo cristiano de sepa el 15 de Diciembre, 2006, 21:16 | Referencias (0)

 

 

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