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La revelación

El amor es una revelación, y en él descubriremos la verdadera vida humana. Una revelación en sorprendente convergencia con la misma experiencia humana. Quien se nos revela, nos revela su plan para el matrimonio y la familia

 

Benedicto XVI dirigió las siguientes palabras como regalo al XXV aniversario de la fundación del Instituto Juan Pablo II "En mi reciente encíclica he querido subrayar cómo precisamente a través del amor se expresa «la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino» (DCE, 1). Es decir, se sirvió del camino del amor para revelar el misterio de su vida trinitaria. (…) El matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano» (DCE, 11). (…) De este modo se perfila la tarea que el Instituto para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia tiene en el conjunto de sus estructuras académicas: iluminar la verdad del amor como camino de plenitud para toda forma de existencia humana. El gran desafío de la nueva evangelización, que Juan Pablo II propuso con tanto empuje, tiene necesidad de ser apoyada con una reflexión auténticamente profunda sobre el amor humano, pues este amor es un camino privilegiado que Dios ha escogido para revelarse al mundo y en este amor lo llama a una comunión en la vida trinitaria. Este planteamiento nos permite superar también una concepción encerrada en el amor meramente privado, que hoy está tan difundida. El auténtico amor se transforma en una luz que guía toda la vida hacia la plenitud, generando una sociedad humanizada para el hombre. La comunión de vida y de amor, que es el matrimonio, se conforma de este modo como un auténtico bien para la sociedad. Evitar la confusión con los demás tipos de uniones basadas en el amor débil constituye hoy algo especialmente urgente. Sólo la roca del amor total e irrevocable entre el hombre y la mujer es capaz de fundamentar la construcción de una sociedad que se convierta en una casa para todos los hombres".

EL AMOR ES UNA REVELACIÓN

En las palabras de Benedicto XVI se nos muestra cómo Dios "se sirvió del camino del amor para revelar el misterio de su vida trinitaria", ¿cómo entender ese misterio tan inconmensurable en un amor humano que tantas veces se nos hace difícil? Un misterio que sólo podremos conocer por medio de una revelación, pues en sí mismo está escondido. Dentro de estas realidades más humanas, de las que Dios se sirve, podemos distinguir distintos tipos de amores: el amor paterno-filial, el amor de amistad y el amor esponsal. Son amores que se integran en el desarrollo de la vocación de la persona como una historia de amor. El Directorio de Pastoral Familiar nos señala que será en la conjunción original de estos distintos amores en la familia "como la vocación al amor encuentra el cauce humano de manifestarse y desarrollarse conformando la auténtica identidad del hombre, hijo o hija, esposo o esposa, padre o madre, hermano o hermana" (DPF, 69).

            Sobre todo, Dios utiliza la imagen del amor conyugal para revelar su propio amor a los hombres, por lo que su amor al hombre encuentra una expresión privilegiada en el matrimonio. En efecto, en la comunión de amor del hombre y la mujer hay una cierta semejanza de la communio personarum divina, porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (cfr. Gen 1, 27), que es Amor (cfr. 1 Jn 4, 8.16).

¿Qué es el amor?, ¿qué tiene de especial esta experiencia humana para que Dios se sirva de ella para revelarse? Preguntas de difícil respuesta mientras no acudamos a la experiencia más humana. No conocemos directamente el amor, sino que el amor se nos revela. No sabemos qué es el amor hasta que amamos. Por eso mismo, la primera preocupación que nos despierta el tema del amor es ésta: aprender a amar.

Este amor se vive como una revelación, como un descubrimiento maravilloso que hace variar nuestro mundo. Apenas si se encuentran textos en los que se defina el amor, tal vez, sólo en el Cantar de los Cantares (8) y en 1 Corintios (13), pero todos sus relatos son los de una historia de amor. En esta perspectiva es como se puede conocer la iniciativa de un Dios que ama y en sus hechos nos revela su amor. Así pues, la revelación del amor cristiano no es alcanzar

Publicado por Ramón Acosta Peso, Máster CC Matrimonio y Familia, 3 hijas el 10 de Febrero, 2007, 8:00 | Referencias (0)

 

 

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