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Oración Matrimonial: Dimensión social y política de la familia.

Desde el BPF os animamos a que esta noche, después de la cena, apaguéis el televisor para que, junto a vuestro cónyuge, hagáis esta oración en pareja. ¡Ánimo que seguro que os hará bien!


0 Introducción. Leed este texto de los obispos españoles (lo lee la esposa)

La fecundidad del matrimonio tiene también una dimensión social y política. Todo matrimonio ha de ser promotor del desarrollo y de la transformación de la sociedad. Sería pernicioso para los propios esposos el que su hogar quedara convertido en un gueto, sin proyección al exterior. El desinterés por la comunidad social, la inhibición ante los problemas que en ella se plantean, la pasividad ante las injusticias sociales, además de suponer un grave fallo personal, empobrecen y dañan la salud moral de la familia.

En el seno de la misma deben cultivarse el conocimiento y la preocupación por los grandes problemas humanos: la manipulación de la persona en la vida social, el paro, la insuficiencia de los salarios, la escasez de viviendas o sus condiciones infrahumanas, el subdesarrollo de pueblos y regiones, la discriminación de la mujer, la comercialización del sexo, la delincuencia, el creciente consumo de drogas, etc.

(Conferencia Episcopal Española "Matrimonio y Familia" nº 78)

1. Poneros en presencia de Dios.

Un momento de silencio (tomados de las manos)

(Cada uno lee en silencio: Presencia de Dios): Mientras estoy aquí, en esta silla, el latido de mi corazón, el flujo de mi respiración, los pensamientos de mi mente son todos signos de la continua creación de Dios en mí. Necesito dejar fuera el ruido, necesito alzarme sobre el ruido: el ruido que interrumpe, que separa, que aisla. Necesito escuchar nuevamente a Dios...

Rezad en voz baja:


Espíritu Santo,
tú eres para nosotros aliento de vida,
tú eres quien renueva todas las cosas.

Humildemente te pedimos
que nos animes y habites en nosotros:
en nuestro hogar,
para que podamos vivir el sacramento del matrimonio
como un lugar de amor,
un camino de felicidad
y un medio de santidad.

Amén

2. Escuchad este Evangelio (lo lee la esposo) (Mt 5, 13-16)

"Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos"

(El celemín era un recipiente con el que se medía el grano o la semilla en "celemines", medida castellana que equivalía a casi medio litro nuestro. Doce celemines hacían una fanega)


Vosotros dos sois sacramento de Dios. Vuestro matrimonio es como una luz que el Espíritu Santo ha encendido en el mundo.
(Cualquiera de los dos puede comentar qué le ha dicho esta Palabra, brevemente)


3. Oración (rezad juntos, en voz baja):
QUE NUESTRO AMOR NOS LLEVE HACIA LOS DEMÁS

Padre,
no queremos que el amor y la felicidad que compartimos
nos encierre en nuestro pequeño mundo.
Por el contrario, queremos que nuestro amor
nos lleve hacia los demás.
Que sepamos dar fruto, y un fruto que dure.
Que seamos estímulo de amor e ilusión
para todos los que nos rodean.
Que permanezcamos atentos a las necesidades
de los pobres y de los que sufren.
Que sintamos el afán
de contribuir según nuestras posibilidades
a que nuestro mundo
camine por sendas de mayor justicia,
libertad, paz, dignidad para todos.
Que vivamos siempre nuestra vida
con sencillez y austeridad,
abiertos a los demás, con esperanza.


(plegaria tomada de "Rezar en pareja" del CPL de Barcelona, colección celebrar nº 50)



4. Escuchad este Evangelio (lo lee el esposo) Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No tienen por qué irse; dadles vosotros de comer». Ellos le dicen: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá». Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sino contar mujeres y niños.

Vuestro matrimonio son los cinco panes y dos peces que puestos en manos de Jesús -hecho sacramento- se multiplican para dar de comer a la gente.

(Cualquiera de los dos puede comentar qué le ha dicho esta Palabra, brevemente)


5. Orad juntos:

- en primer lugar, cada uno da gracias al Espíritu por haberos hecho luz del mundo o por algo que le ha sugerido la Palabra

- en segundo lugar, cada uno pide perdón por no ser sacramento, por esconderse bajo el celemín o por lo que os haya descubierto la Palabra

- y en tercer lugar, cada uno hace una petición al Espíritu para estar en el candelero, para entregarse en manos de Jesús y que multiplique, o para lo que la Palabra haya sugerido

6. Concluimos las preces rezando juntos muy despacio el Padrenuestro

7. Y terminamos este rato de oración matrimonial rezando a María (lee la esposa)

María, que diste tu Hijo al mundo,

María, que fuiste Esposa y Madre en la Sagrada Familia,

María, que eres Madre de todas las personas salvadas por Cristo,

nosotros te alabamos hoy y te pedimos con confianza:

¡En tu ternura, intercede por la humanidad en su debilidad!,

¡en tu gloria, afianza en nuestro matrimonio la esperanza de la salvación!,

¡vela por todos los hijos de las familias, iglesia domésticas;

oh Madre nuestra!


4. Escuchad este Evangelio (lo lee el esposo) Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No tienen por qué irse; dadles vosotros de comer». Ellos le dicen: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá». Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sino contar mujeres y niños.

Vuestro matrimonio son los cinco panes y dos peces que puestos en manos de Jesús -hecho sacramento- se multiplican para dar de comer a la gente.

(Cualquiera de los dos puede comentar qué le ha dicho esta Palabra, brevemente)


5. Orad juntos:

- en primer lugar, cada uno da gracias al Espíritu por haberos hecho luz del mundo o por algo que le ha sugerido la Palabra

- en segundo lugar, cada uno pide perdón por no ser sacramento, por esconderse bajo el celemín o por lo que os haya descubierto la Palabra

- y en tercer lugar, cada uno hace una petición al Espíritu para estar en el candelero, para entregarse en manos de Jesús y que multiplique, o para lo que la Palabra haya sugerido

6. Concluimos las preces rezando juntos muy despacio el Padrenuestro

7. Y terminamos este rato de oración matrimonial rezando a María (lee la esposa)

María, que diste tu Hijo al mundo,

María, que fuiste Esposa y Madre en la Sagrada Familia,

María, que eres Madre de todas las personas salvadas por Cristo,

nosotros te alabamos hoy y te pedimos con confianza:

¡En tu ternura, intercede por la humanidad en su debilidad!,

¡en tu gloria, afianza en nuestro matrimonio la esperanza de la salvación!,

¡vela por todos los hijos de las familias, iglesia domésticas;

oh Madre nuestra!

Publicado por Juan Carlos Monroy, Misionero Claretiano, miembro del EFAL el 10 de Febrero, 2007, 5:15 | Referencias (0)

 

 

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